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Criopreservación de espermatozoides en la transición

La criopreservación de espermatozoides consiste en congelar células seminales para un uso reproductivo futuro. En mujeres trans se aborda antes de iniciar la terapia hormonal feminizante o una orquiectomía.

Qué implica la criopreservación de espermatozoides

La criopreservación de espermatozoides («congelar semen» en habla coloquial, «criopreservación» en la literatura técnica) es el congelado y conservación de células seminales para uso futuro. En la transición del sexo asignado masculino al femenino, esta opción de fertilidad se ofrece antes de la terapia hormonal feminizante o la orquiectomía, porque ambas intervenciones reducen la fertilidad de forma sustancial y posiblemente permanente.

Por qué hacerlo antes

El estrógeno suprime la espermatogénesis en semanas o meses. En algunas pacientes la producción se recupera tras suspender las hormonas, en otras no, y predecirlo es difícil. La orquiectomía elimina la producción de forma definitiva. Por ello, quien desee concebir biológicamente en el futuro debe congelar semen antes de iniciar las hormonas o someterse a una orquiectomía.

Procedimiento

Producción seminal por masturbación, a veces por extracción médica si la producción ya está suprimida (TESE: extracción testicular de espermatozoides). Procesamiento y control de calidad en un laboratorio de fertilidad. Congelación en nitrógeno líquido a -196 °C. Período de conservación, en principio, ilimitado, aunque rigen límites prácticos por contratos y coberturas.

Cobertura en los Países Bajos

Para personas transgénero, la criopreservación se cubre en gran medida por el seguro básico desde la década de 2010, siempre que exista una indicación de fertilidad previa al tratamiento de afirmación de género. Los costes de conservación a largo plazo pueden facturarse aparte. La política puede variar ligeramente por aseguradora; la cobertura concreta debe verificarse de antemano.

Para menores

Es un tema complejo. La criopreservación requiere eyaculación con maduración sexual. En niños que inician bloqueadores de la pubertad antes de la madurez sexual completa, la criopreservación convencional no es posible. Técnicas experimentales —congelar tejido testicular para una tecnología reproductiva futura— están en desarrollo pero no disponibles de forma rutinaria. Un chico de doce años con bloqueadores de la pubertad pierde así la opción estándar de fertilidad que su yo de quince años aún habría podido utilizar.

No abordado en el consentimiento informado

Casos documentados —internacionales y neerlandeses— en los que las pacientes se dieron cuenta después de que se podría haber preservado la fertilidad, pero la conversación no se mantuvo (o se hizo en jerga). Esto incide directamente en el consentimiento informado para la atención de género: sin una conversación explícita sobre fertilidad, el consentimiento a las hormonas supresoras o a la orquiectomía no es plenamente informado.

Uso futuro

El semen congelado puede utilizarse para IUI, FIV o ICSI. El embarazo lo lleva una pareja, una gestante subrogada o se realiza en países donde está permitido. Para mujeres trans que detransicionan más tarde, el criosemen sigue siendo una opción para la paternidad biológica, mientras que sin criopreservación la opción se pierde.

Lo que esto significa para el modelo asistencial

Un sistema asistencial serio documenta por paciente si la conversación sobre fertilidad ha tenido lugar antes de las intervenciones supresoras. La realidad en las unidades neerlandesas de género es que esta conversación no se mantiene de manera uniforme, sobre todo en menores, donde resulta extra complicada tanto médica (técnica) como éticamente (capacidad de un niño para abarcar la falta de futuros hijos).

Por qué antes de la terapia hormonal

La terapia con estrógenos y los antiandrógenos suprimen la producción de esperma. La recuperación tras la suspensión es incompleta y variable; la orquiectomía hace la pérdida definitiva. Las guías internacionales (Endocrine Society 2017, WPATH SOC-8 2022) recomiendan por tanto abordar la preservación de la fertilidad a tiempo, preferiblemente antes de iniciar el tratamiento hormonal.

Procedimiento

El semen se entrega (normalmente por masturbación) en una clínica de fertilidad, se valora su calidad y se congela en nitrógeno líquido. La conservación puede durar muchos años. Si se desea, puede utilizarse posteriormente para IUI (inseminación intrauterina) o FIV/ICSI con una pareja o gestante subrogada.

Cobertura en los Países Bajos

La preservación de la fertilidad con indicación médica —incluida la disforia de género— se cubre en los Países Bajos por el seguro básico para la congelación y, en principio, para la conservación; las condiciones y los plazos de conservación varían por aseguradora.

Fuentes

Hembree, W.C., et al. (2017). Endocrine Treatment of Gender-Dysphoric/Gender-Incongruent Persons. JCEM, 102(11), 3869–3903. doi:10.1210/jc.2017-01658

Coleman, E., et al. (2022). WPATH Standards of Care, Version 8. International Journal of Transgender Health. doi:10.1080/26895269.2022.2100644

ESHRE Guideline Group on Female Fertility Preservation (2020). ESHRE guideline: female fertility preservation. Human Reproduction Open. doi:10.1093/hropen/hoaa052