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Lenguaje neutro en género
El «lenguaje neutro en género» abarca un amplio abanico de propuestas de adaptaciones de la lengua, desde prácticamente no discutidas hasta profundamente polémicas. El uso genérico de «enfermero/a» en lugar de «enfermera» es una evolución lingüística gradual y natural que apenas plantea objeciones. Imponer neologismos como «hen» como pronombre singular, o eliminar «mujer» de los textos médicos en favor de «persona con útero», es de un orden completamente distinto — y a menudo está impulsado por consideraciones ideológicas más que lingüísticas.
¿Por qué un lenguaje neutro en género?
El argumento más simpático a favor del uso de un lenguaje neutro en género es la inclusividad: las mujeres se sintieron, durante generaciones, borradas por las formas genéricamente masculinas («el médico — él»). Hay mucho a favor de ello. Este argumento es de origen feminista y apunta a que las mujeres se vuelvan más visibles, no a que «mujer» desaparezca como categoría.
El segundo argumento, más reciente, es el de la inclusividad no binaria: las personas que no se identifican ni como hombre ni como mujer merecerían sus propias formas lingüísticas. Este argumento tiene un carácter fundamentalmente distinto. Supone que la «identidad de género» es una categoría lingüísticamente relevante y exige que toda la comunidad lingüística adopte nuevas formas para acomodar a una pequeña minoría. La base científica del concepto de identidad subyacente es, como se describe en Identidad y expresión de género, discutida.
La investigación empírica sobre los efectos del uso de lenguaje neutro en género muestra resultados mixtos. Algunos estudios sugieren un pequeño efecto en la representación mental; otras réplicas no lo logran. No existe una prueba científica unívoca de beneficios sociales amplios.
Lenguaje neutro en género en neerlandés
El neerlandés tiene, por naturaleza, un género gramatical menos marcado que, por ejemplo, el alemán o el francés. Muchos nombres de profesiones son históricamente neutros en cuanto a sexo o lo han llegado a ser sin imposición ideológica. Propuestas específicas — «hen» como singular, «diens» como posesivo para personas no binarias, sustituir «señor/señora» por «estimado/a» — tienen una difusión limitada, sobre todo en entornos jóvenes, con estudios superiores y activistas. La Nederlandse Taalunie y el Genootschap Onze Taal no se han pronunciado expresamente a favor de una obligación; la Taalunie señala que tales formas se encuentran, por ahora, en los márgenes.
En contextos médicos y oficiales, sustituir términos específicos de sexo («mujer», «madre», «lactancia») por las llamadas variantes inclusivas («persona embarazada», «progenitor gestante», «chestfeeding») suscita cada vez más críticas. Médicos británicos, estadounidenses y neerlandeses han advertido de que este uso genera confusión e incluso situaciones inseguras, sobre todo en pacientes con escasa alfabetización o que no hablan la lengua.
Pronombres e identificación
La indicación de pronombres en perfiles laborales, firmas de correo electrónico y en las presentaciones se ha introducido en poco tiempo en partes del mundo empresarial, la educación y la administración. Sus defensores lo presentan como una forma de cortesía neutra. Sus críticos señalan que la práctica exige implícitamente una postura ideológica — a saber, que sexo y género son independientes y que el «género» de cada cual debe ser proclamado. Eso no es un hecho neutral, sino una visión polémica.
En países como el Reino Unido y Canadá ha habido pleitos sobre si se puede obligar a empleados a usar pronombres que, por objeciones de conciencia, no pueden aceptar. En los Países Bajos este es aún terreno en gran parte inexplorado, pero el asunto toca derechos fundamentales clásicos como la libertad de conciencia y de expresión.
Crítica al lenguaje neutro en género
La crítica al uso de un lenguaje neutro en género llevado al extremo se dirige a varias objeciones. Primero, la objeción lingüística: las nuevas formas chocan con la lengua surgida orgánicamente y suelen ser impuestas de arriba abajo por las instituciones — un patrón que rara vez funciona en la historia de la lengua. Segundo, la objeción política: sustituir «mujer» por descripciones neutras en cuanto a sexo priva a las mujeres del vocabulario con el que pueden nombrar sus propias experiencias e intereses. Sheila Jeffreys, Helen Joyce y Kathleen Stock han escrito ampliamente sobre ello.
Tercero, la objeción de claridad y seguridad: en medicina, derecho y literatura científica, la precisión de los términos es esencial. La difuminación de «sex» y «gender» en bases de datos y guías provoca pérdida de información. Cuarto, la objeción de libertad: el uso prescrito de la lengua en empresas e instituciones se diferencia fundamentalmente de la evolución natural de una lengua y toca la libertad de conciencia.
Véase también
Lengua y pronombres en la red
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genderellende.nl
Lengua — policía del lenguaje, pronombres y neerlandés reescrito
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Política lingüística y pronombres
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¿Qué son los pronouns?
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