Estrógeno en la transición

El estrógeno se administra en la atención sanitaria de afirmación de género a mujeres trans y a algunas personas no binarias que desean efectos feminizantes. Se utiliza en dosis suprafisiológicas: no para compensar una carencia, sino para suprimir un sistema hormonal masculino sano y sustituirlo por uno femenino. Esto tiene una amplia variedad de consecuencias físicas y cardiovasculares, y la dependencia de la medicación de por vida es la norma.
Tipos de estrógeno y formas de administración
En la medicina trans se utiliza principalmente estradiol (la forma fisiológica), en forma de éster, como el valerato de estradiol, o como alternativa sintética. Formas de administración:
- Comprimidos: sencillos de usar, pero debido al efecto de primer paso en el hígado presentan el mayor riesgo de trombosis.
- Gel o aerosol: administración transdérmica, con un perfil de riesgo de trombosis más favorable.
- Parches: liberación estable y el menor riesgo de trombosis.
- Inyecciones: picos y descensos en los niveles sanguíneos; menos habituales en los Países Bajos.
La administración transdérmica es claramente preferible a la oral, precisamente porque el riesgo de trombosis es considerablemente menor.
Efectos
- Crecimiento mamario (variable, a menudo más limitado de lo esperado y permanente).
- La piel se vuelve más suave y la grasa se redistribuye hacia las caderas y los glúteos.
- Disminución de la masa muscular, la fuerza muscular y el rendimiento deportivo.
- Pérdida de las erecciones y de la producción de espermatozoides, a menudo permanente.
- Reducción solo parcial del vello corporal y facial; para lograr un efecto suficiente se necesitan la electrólisis o el tratamiento con láser.
La voz, la estatura, la anchura de los hombros, las manos, los pies y la estructura ósea facial no cambian. Para modificar la voz se necesita entrenamiento vocal o cirugía de la voz.
Antiandrógenos
El estrógeno por sí solo no suprime suficientemente la producción de testosterona. En los Países Bajos se suelen añadir acetato de ciproterona o bicalutamida. Ambos tienen perfiles de riesgo propios:
- Acetato de ciproterona: su uso prolongado se asocia con meningiomas (tumores cerebrales benignos). Las autoridades europeas de medicamentos han emitido advertencias al respecto; se recomiendan dosis más bajas y periodos de uso más cortos.
- Bicalutamida: la hepatotoxicidad (sobrecarga hepática) es un aspecto que debe vigilarse.
- Espironolactona: habitual en otros países; afecta al equilibrio de electrolitos y a la función renal.
Tras una orquiectomía, deja de ser necesario utilizar antiandrógenos. En ocasiones también se añade progesterona, aunque las pruebas sobre su eficacia son limitadas.
Seguimiento médico
Los controles periódicos son indispensables: niveles hormonales, función hepática, prolactina, lípidos, presión arterial y coagulación sanguínea. El riesgo de trombosis aumenta, especialmente en personas fumadoras, con sobrepeso y cuando se administra por vía oral. Ante síntomas de trombosis (hinchazón, dolor en una pierna o dificultad para respirar) es necesario someterse inmediatamente a una evaluación médica.
Riesgos a largo plazo
El uso prolongado de estrógeno en mujeres trans se asocia con un posible aumento del riesgo de cáncer de mama (comparable al de la terapia hormonal sustitutiva posmenopáusica), morbilidad cardiovascular y posibles consecuencias para la densidad ósea al suspender el tratamiento sin gónadas. Los estudios a largo plazo (>20 años) son escasos; muchas afirmaciones sobre la seguridad son extrapolaciones de poblaciones no trans. Consulta también riesgo de cáncer con la terapia hormonal y enfermedades cardiovasculares durante la transición. El funcionamiento de la hormona se describe en transwijzer.nl.
Fertilidad
El estrógeno suprime la producción de espermatozoides. Con un uso prolongado, esto puede ser irreversible, incluso después de suspenderlo. Se recomienda encarecidamente el almacenamiento congelado de espermatozoides antes de comenzar el tratamiento. Consulta también fertilidad y transición.